Espectacular hallazgo de un científico japonés que ha descubierto el modo de teletransportar energía, ni más ni menos. A día de hoy se había logrado con fotones, e incluso con átomos, cosa ya bastante difícil, pero el físico oriental ha ideado la manera de aprovechar esa exótica cualidad de la materia, llamada entrelazamiento, para poder teletransportar la propia energía. Las implicaciones que esto puede tener para la ciencia son realmente profundas. El extraño mundo de la física cuántica nos está reportando noticias cada vez más impactantes. La manera tan poco intuitiva que tienen de comportarse las partículas a niveles subatómicos nos sorprenden y nos desorientan a los profanos, pero los físicos especializados están logrando extraer conocimientos muy útiles para explotar estas cualidades tan especiales. Actualmente, el peso de las investigaciones se sustenta en la intención de teletransportar materia de un punto a otro. Una exótica propiedad física llamada entrelazamiento, permite conectar dos partículas de modo tan profundo que el comportamiento de una puede influir en la otra aunque se encuentren separadas por miles de años luz de distancia. En 1993, Charlie Bennett del Centro de Investigación Watson de IBM en el Estado de New York y algunos compañeros demostraron cómo transmitir información cuántica de un punto del espacio a otro sin atravesar el espacio intermedio. Dado que lo que diferencia unas partículas de otras es la información que contienen, propusieron que enviando dicha información y teniendo preparada otra partícula como “recipiente”, no sería necesario enviar la partícula inicial hasta el punto de destino, sino sólo su información, de tal modo que la receptora adoptara la identidad de la emisora. A eso le llamaron teletransporte. (Leer fuente original)
El teletransporte es uno de los fenómenos que más me han sorprendido y han despertado mi curiosidad desde niño. Recuerdo películas como “La mosca” donde se utilizaba este fenómeno para dar explicación a las terribles mutaciones que sufría el protagonista. Pero más allá de la fantasía de la recombinación hombre-mosca, lo que realmente me sorprendía era la posibilidad de poder “viajar” de un lugar a otro en cuestión de segundos, de “desintegrarte” por momentos y que todo tu organismo vuelva a ser ensamblado átomo a átomo en la otra punta del Planeta. Pues parece ser que científicos daneses del National Research Foundation Center for Quantum Optics han logrado descomponer en átomos un objeto y reconstruirlo a medio metro de distancia. Hasta la fecha se había logrado con átomos individuales y técnicas más simples, pero en esta ocasión, se utilizaron técnicas relacionadas con la luz, la mecánica cuántica, el magnetismo y un concepto llamado “entrelazamiento cuántico”, logrando así esta descomposición y reconstrucción sin precedentes. Otro detalle destacable es que se trata de un objeto “macroscópico”, visible al ojo humano, formado por millones de partículas. Y aunque la teletransportación sea una de las fantasías de mi infancia y seguro que la de muchos de vosotros tengo que decir que este logro no está dirigido a que un organismo se teletransporte de un lugar a otro de forma instantánea, sino a la teletransportación de información cuántica. Pese a esto, y consciente que mi utopía es materia de ciencia ficción, es un pequeñísimo paso que nos permite seguir soñando como lo hacíamos antaño. (Leer fuente original)
Un bit cuántico, o qubit, es la unidad de información cuántica más básica, y toma la forma de una configuración particular, o “estado”, de un átomo o fotón. Además, un qubit no puede ser copiado en el sentido tradicional. Sólo puede ser transferido, sin dejar ninguna traza del original. Los científicos transfirieron el estado cuántico desconocido de un qubit fotónico a la memoria cuántica vía teleportación, almacenándolo en dos grupos de átomos de rubidio. El qubit fotónico teleportado pudo almacenarse en la memoria y ser leído antes de que su estado cuántico se perdiese. Este logro supone un importante paso hacia la conexión eficiente y la escalabilidad de las redes cuánticas, según los artífices del experimento. Ahora bien, esta configuración tiene algunos problemas serios. La duración de la memoria cuántica es muy corta y la probabilidad de que el fotón sea teletransportado baja. Por tanto, los investigadores dicen que necesitarán “significativas mejoras” antes de que el esquema pueda usarse en aplicaciones prácticas. (Leer fuente original)
Según los científicos, el experimento supone un importante paso adelante para la criptografía cuántica a través de satélite.
El fenómeno de la física cuántica se basa en que dos partículas entrelazadas, es decir, que comparten el mismo estado cuántico,
mantienen su vínculo mutuo a cualquier distancia.
Los experimentos de Zeilinger se basan en el fenómeno de los "fotones cruzados", descrito por el premio Nobel Albert Einstein
por su "efecto fantasmagórico a distancia".
Zeilinger y su equipo de la Universidad de Viena llevan años trabajando en este campo con resultados innovadores que, entre otros,
pueden aplicarse a la codificación de mensajes totalmente resistentes a cualquier intento de descifrado.
Con ello, se permitiría la transmisión de datos segura, ya que cualquier interferencia para leer el código tendría un impacto
inmediato en todo el sistema.
Ahora, el sexagenario y renombrado profesor sueña con usar satélites para desarrollar la criptografía cuántica.
En ese sentido, el siguiente objetivo es emplear la Estación Espacial Internacional (ISS) como laboratorio desde el que teletransportar
fotones.
Aunque los 144 kilómetros entre las dos islas es una distancia menor a la altura en la que se encuentra la ISS, los científicos creen
estar muy cerca de poder lograr su objetivo porque la densidad de las moléculas de la atmósfera se reduce considerablemente con la altura.
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El equipo de científicos liderado por Anton Zeilinger (foto), logró teletransportar fotones entrelazados entre las islas españolas de La Palma y Tenerife
Teletransporte es el proceso de mover objetos o partículas de un lugar a otro instantáneamente, sin usar métodos convencionales de transporte. Puede o no según la novela ultilizando una máquina llamada teletransportador. Literalmente quiere decir "desplazar a distancia", lo que puede ser entendido como un desplazamiento que se produce sin necesidad de establecer contacto físico directo con el objeto para que éste se mueva. (Leer fuente original)
Cualquier objeto físico, incluyendo a los seres vivos, consiste en un cierto número de átomos, con una determinada disposición.
Un objeto podría ser totalmente descrito o "refabricado" reproduciendo el tipo y disposición exacta de todos y cada uno de los átomos del objeto.
Por tanto, para lograrlo, no es necesario transportar, en el sentido clásico, las partículas, sino que sería suficiente transmitir velozmente
la información (por ejemplo mediante ondas luminosas) y reconstruir, en el lugar de destino, el patrón original.
Por tanto, el proceso global constaría de:
a) Un escáner de los objetos;
b) Un sistema de transmisión-recepción;
c) Un resintetizador de objetos.
Los instrumentos escáneres existentes hoy día son infinitamente rudimentarios en relación con la posibilidad de escanear en el ámbito
atómico a un objeto inanimado pequeño, más aun a un ser vivo, donde tiene lugar un constante movimiento interno, incluso intracelular,
de moléculas y átomos, en un equilibrio que nunca es estático, sino dinámico.
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